Otoño en Son Bieló

El otoño trae viento y temperaturas más bajas a Mallorca. Es el momento de hacer una pausa después del calor, el verano y miles de coches. Un poco de sol cálido en la playa, y quizá un baño corto si el mar lo permite, puede reparar el cuerpo después de la intensidad de la temporada.

También llega el tiempo de la leña en las casas y de esos momentos de invierno que nos ayudan a pensar en lo que viene y a valorar dónde vivimos. Mallorca sigue siendo un oasis de paz en un mundo convulso.

Son Bieló, en la costa de Llucmajor junto a Sa Ràpita, tiene muchos accesos rocosos para bañarse. Suele ser más fácil aparcar que en las playas famosas. Recomiendo desayunar o comer en el Club Nàutic S’Estanyol, incluida su paella de los domingos, o simplemente parar a tomar café por la tarde.

Navidad lejos de casa

En Navidad la isla entra en una de sus etapas más bellas. Muchos de quienes elegimos vivir aquí dejamos amigos y familia en nuestros países de origen. Queda cierta soledad. Se compensa en parte con el enorme placer de vivir en este paraíso y con la tranquilidad que encontramos, pero no conviene disimularla.

Acercarse a Palma por la carretera de Santanyí al atardecer ofrece una vista de la bahía con el mar y las montañas detrás. El Passeig del Born muestra otra imagen invernal: luces sobre el paseo, puestos de temporada y olor a churros y gofres durante una caminata después del trabajo.

Enero y febrero también son meses maravillosos. Lugares inaccesibles en temporada alta por el calor o las multitudes vuelven a estar disponibles. Abrígate y sal a descubrirlos. El invierno no reduce Mallorca; revela otra versión de la isla.

El final del año es un momento para examinar lo que ocurrió, lo que cambió y lo que queremos llevar con nosotros. La isla no elimina la distancia de casa, pero nos permite crear nuevos rituales sin olvidar los antiguos.