Cabrera · Un mundo insular protegido
Descubrir Cabrera desde la Colònia de Sant Jordi
Un día en Cabrera: senderos, calas, historia natural y el oscuro recuerdo de los años en que fue prisión de soldados napoleónicos.

Cabrera es la isla mayor del pequeño archipiélago situado al sur de Mallorca. Hoy está protegida dentro del Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera. Está llena de interés natural e histórico, pero lo primero que se percibe es el cambio de escala y de ruido cuando Mallorca empieza a alejarse detrás del barco.
Los visitantes pueden recorrer senderos autorizados, bañarse en las calas cuando las condiciones lo permiten y viajar en excursiones organizadas desde el puerto de la Colònia de Sant Jordi. Hay alojamiento limitado y una pequeña zona de servicios, pero no es una isla diseñada alrededor de la comodidad. Sus restricciones forman parte de lo que la protege.
Si te interesa la historia, Cabrera tiene un pasado devastador. Entre 1809 y 1814, después de la batalla de Bailén, fue utilizada como prisión al aire libre para miles de soldados del ejército de Napoleón, en su mayoría franceses, aunque también hombres de otras nacionalidades al servicio de las fuerzas imperiales. No había edificios penitenciarios: la isla, el mar y los barcos de vigilancia eran la prisión. Solo unos 3.600 hombres regresaron finalmente a Francia.
Su supervivencia dependía de provisiones traídas desde Mallorca. Cuando los suministros se retrasaban o interrumpían, el hambre se volvía catastrófica. Los prisioneros murieron de inanición, enfermedad y exposición. Las memorias de supervivientes y los estudios históricos posteriores también registran episodios extremos de canibalismo ocasional durante los peores periodos de privación.
Hubo repetidos intentos de fuga. Algunos prisioneros se apoderaron de embarcaciones o las improvisaron, y unos pocos lo consiguieron. Otros relatos hablan de hombres que trataron de cruzar a nado hacia Mallorca: la costa podía verse en el horizonte y parecía engañosamente cercana, pero la distancia y las corrientes convertían el intento en mortal. Denis Smith reconstruye esta historia con documentos oficiales y memorias de supervivientes y fugados en The Prisoners of Cabrera: Napoleon’s Forgotten Soldiers, 1809–1814.
El monumento a los prisioneros napoleónicos y los restos de su campamento conservan la memoria de aquellos años. El castillo, el faro, el museo etnográfico y la interpretación natural dan varias capas a la visita, pero la belleza de la isla nunca debe ocultar el coste humano de su pasado.
Su flora y su fauna son extraordinarias. Para quienes vivimos en el sur de Mallorca, Cabrera es también una presencia permanente en el horizonte. Cuando nos acercamos a Sa Ràpita desde Campos, la isla aparece a menudo al final de la carretera como un punto fijo más allá de la vida cotidiana.
Se puede llegar en una excursión autorizada o con barco propio conforme a las normas aplicables. Los permisos, servicios y condiciones de visita cambian; consulta al parque nacional antes de planificar. Cabrera es un lugar para explorar, pero también para contemplar y dejar intacto.
