Estoy analizando el mercado inmobiliario de Montenegro y mi primera impresión ha sido muy positiva: me han impactado su nivel actual, su compromiso y su seriedad de cara al futuro.

La administración local les da herramientas a los agentes profesionales con licencia para evitar el intrusismo y dar seguridad a los compradores.

También he conocido el emergente mercado inmobiliario albanés, que se encuentra en un momento de crecimiento constante gracias a sus incentivos a la inversión y a sus precios atractivos. Los mercados saturados por los altos precios deberán ajustarse frente a estos nuevos competidores.

Budva vista desde la isla de San Nicolás (Sveti Nikola). Foto de Hernán Nogués.
Budva vista desde la isla de San Nicolás (Sveti Nikola). Foto de Hernán Nogués.

En Mallorca e Ibiza, los agentes con licencia que estamos inscriptos en el área gubernamental que nos controla padecemos, por un lado, el intrusismo laboral de cualquier comerciante que puede, aunque os parezca surrealista, vender heladeras y, al mismo tiempo, vender casas; y, por otro, el de muchos agentes extranjeros que ni siquiera hablan ninguna de las dos lenguas cooficiales: el español y el catalán. Por ello, estos últimos viven en un micromundo de expats, sin relación alguna con la comunidad local.

Para ejercer la actividad de agente inmobiliario en Montenegro, se debe realizar un examen en el idioma local.

España debería tomar como referencia las políticas regulatorias de Montenegro para reforzar el control de la actividad inmobiliaria. En Baleares, sin embargo, el Gobierno central exigió convertir en voluntario el registro de agentes inmobiliarios que la Ley 3/2024 había establecido como obligatorio. Considero que exigir capacitación profesional y seguros de responsabilidad civil y de caución es necesario para dar más protección al comprador y a la comunidad en general.

Ya no se pide que quien venga a trabajar a Mallorca e Ibiza hable español, y menos aún catalán; pedimos que, al menos, tenga una licencia y presente certificados de antecedentes penales de España y de su país de origen.

Ciudad vieja de Budva. Foto de Hernán Nogués.
Ciudad vieja de Budva. Foto de Hernán Nogués.

El mayor problema actual de España es el del acceso a la vivienda por parte de la población. Más aún en las Islas Baleares, donde, en los últimos 10 años, se han multiplicado los poblados de caravanas y los casos de gente con trabajo en hoteles de lujo que duerme en coches, como pasa en Ibiza.

Los agentes con licencia nos damos cuenta del miedo y de la desconfianza lógica que tienen los compradores internacionales. Muchos de estos clientes han tenido malas experiencias con agencias piratas o con vendedores extranjeros que operan en las Islas Baleares sin conocer las leyes locales ni el idioma y sin establecer su residencia aquí. Cuando, al cabo de un tiempo, estos agentes «golondrina» se marchan de las islas, los clientes ni siquiera pueden localizarlos. Esto genera una sensación de desprotección absoluta.

Las plataformas online de venta de pisos deberían ser las primeras en ayudar a controlar el mercado. En estos años, se han enriquecido y han crecido exponencialmente sin aplicar medidas de control sobre las agencias piratas ni realizar la más mínima comprobación de los datos personales de los particulares que publican anuncios. Paralelamente, durante esos mismos años, la población local ha visto cómo acceder a una vivienda se volvía imposible. Si las plataformas pidieran, al menos, que quien publique tenga una licencia y cruzaran los datos con la administración pública, la oferta ilegal bajaría sustancialmente.

Avión de Air Montenegro en el aeropuerto de Tivat. Setiembre de 2026. Foto de Hernán Nogués.
Avión de Air Montenegro en el aeropuerto de Tivat. Setiembre de 2026. Foto de Hernán Nogués.

Trataré de estar presente el 14 de noviembre en la BNA Tirana Conference, organizada por Business Network Albania. Este encuentro empresarial en la capital albanesa incluirá sesiones sobre turismo y mercado inmobiliario, y espero que sea una oportunidad para conocer a profesionales del sector e intercambiar experiencias.

No es muy difícil. Es decisión política, por un lado, y responsabilidad social empresaria, por el otro. Las plataformas no dejarían de ganar; ayudarían a mejorar el mercado y a tener un marco regulatorio acorde al entorno en el que trabajamos.

Boulevard de Porto Montenegro. Foto de Hernán Nogués.
Boulevard de Porto Montenegro. Foto de Hernán Nogués.